Hace un bello día, soleado, las aves cantan, todos se saludan pero a ti te dan unas ganas tremendas de ir a kgar, que a toda madre, no?
No te queda de otra mas que hacerla de Batman, saltar obstáculos y correr en madriza al baño mas cercano, y literalmente sientes como ese pedazo de enjendro se quiere salir a la de YA! y gracias a una fuerza milagrosa que jurarías era como un rayo de luz que cae del cielo, logras bajarte los pantalones y plantarte en el excusado y soltar toda tu pena.
Es un sentimiento maravilloso de paz, armonía y que todo está bien hasta que te das cuenta en ese mismo momento que ya sacaste todo el relleno que no hay ni una rejodida hoja de papel de baño.
Opción a) Estás en casa así que tienes 2 opciones; o te metes y te bañas (si tienes tiempo) o reciclas papel del que está en el bote ya usado, solo ruega que no esté mojado y que no acabes con el pedorro húmedo y pegajoso con olores a miados.
Opción b) Estás un baño público así que pura madre reciclas papel de ahí así que o bien metes mano por debajo al otro cubículo y buscas papel o tienes que esperar a que no haya nadie para hacer pasito de cangrejo al siguiente cubículo donde no te queda mas que rezar que haya papel para limpiarte el pedorro.
A mi de plano me tocó hacer el paso de cangrejo en mas de una ocasión
En fín la moraleja es, si les da hueva ver si hay papel antes de sentarse, carguen con unas hojas de papel en todo momento.



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